Con este proyecto se pretende rescatar esta tradición milenaria que data de la Edad Media y que ya en el año 875 Ibn Marwan con la conquista de nuestra ciudad instauró en ella, junto con mezquitas, alzázar y murallas: los Baños Árabes. Dice un proverbio árabe que el agua es higiene para el Cuerpo y pureza para el Alma... por eso esta cultura adoptó esta saludable costumbre, legado que heredó de griegos y romanos y convirtió sus baños públicos en lugares de encuentro social y cultural donde se reunían a diario hombres y mujeres a rendir culto naturista al agua. En la España medieval todos tuvieron acceso a este privilegio sin importar posición social, creencia o religión: mujeres y hombres, judios y cristianos... todos eran iguales en el hammam, el cual ocupaba un lugar importante en la vida cotidiana de la época, donde los hombres realizaban importantes tratos y las mujeres elegían esposa para sus hijos. El hammam se convierte en un espacio purificador por excelencia y en pasaje imprescindible en los grandes momentos de la vida, como el nacimiento o el matrimonio, para el cual es de vital importancia este ritual de purificación generador de belleza física y espiritual.